Unas clavijas que no se deslicen bien pueden dificultar mucho la afinación del instrumento.
Si notáis que vuestras clavijas hacen mucho ruido al moverse o se escurren con facilidad, perdiendo toda la tensión de la cuerda, podéis seguir los siguientes pasos para arreglarlo:
1. Necesitaréis jabón seco y una tiza (de las de escribir en la pizarra del cole).
2. Untad jabón en la clavija, especialmente donde roce con las paredes del clavijero, introducidla en su lugar y dad varias vueltas.
3. Ahora tenéis que dar tiza para dar agarre y se vuelve a introducir y a girar la clavija para que todo se impregne.
4. Todo esto se repite hasta conseguir que la clavija deslice pero al mismo tiempo tenga una resistencia.
5. Para terminar quitad el excedente de tiza y jabón de la clavija y colocar la cuerda de nuevo.
Recomendaciones:
- Aprovechad el cambio de cuerda para realizar esta operación.
- Si queréis engrasar todas las clavijas no las quitéis a la vez, se caerá el puente.
En el mercado también hay pastas que te ayudan con la mezcla ideal y que pueden facilitar mucho la labor.
¿Y no os ha pasado nunca, que mirando dentro de vuestro violín o por casualidad, habéis visto una bolita de pelusa solitaria que cruza de lado a lado el interior de vuestro instrumento?
Esto no es nada extraño ya que el polvo, la resina y otras suciedades que se van introduciendo dentro de nuestro instrumento, junto con la vibración de la madera, van creando esas pequeñas bolas. En este caso tendremos que acercarlas a una de las efes del instrumento y sacarlas con unas pinzas.
Si no queremos llegar a este extremo tendremos que limpiar el interior de nuestro instrumento regularmente. Para ello se introduce dentro del instrumento un puñado de arroz crudo calentado unos segundos en el microondas (esto hará que el arroz se ponga un poco pegajoso y la suciedad se pegue a el).
A continuación se moverá el instrumento para que el arroz recorra el interior, ha de hacerse suavemente para no dañar el interior o mover el alma.
Para terminar, se sacará el arroz poco a poco por la efes y con paciencia. El polvo saldrá con el.
En estos días en los que estamos en casa es necesario que a la hora de empezar a practicar con nuestro instrumento afinemos muy bien, para que el tiempo que estamos dedicando al estudio de las obras, estudios y técnica sea de provecho.
Para explicarnos todo esto he elegido el vídeo de un gran violinista-pedagogo y mejor compañero, que en estos días también ayuda a sus alumnos a distancia, el maestro Alfonso Moreira.
Si pincháis en el link podréis aprender muchas trucos que él nos enseña en el vídeo.
Hoy quiero hacer un alto en el camino de la técnica y del estudio del violín...hoy me gustaría repasar para unos y que aprendáis para otros cómo se cambia una cuerda de vuestro instrumento.
En el mercado hay muchas marcas y tipos de cuerdas. Usar unas u otras depende de la calidad del instrumento y el gusto personal. En estos casos es mejor, antes de aventurarte a comprar unas, consultar con tu profesor o profesora.
1. Si el cambio de la cuerda es por rotura, quita de la clavija y del cordal los fragmentos de la cuerda que están rotos.
Si el cambio es por desgaste o degradación de la cuerda, destensa primero y saca la cuerda de las clavijas y a continuación sigue con el enganche del cordal.
2. Saca la cuerda con cuidado del sobre donde está contenida. Digo con cuidado... porque si la doblas y se forma una esquina o ángulo, será una cuerda que tienda a romperse no tardando mucho en cuanto esté colocada en el violín.
3. Limpia la clavija e imprégnala con jabón (para suavizar el movimiento) y tiza (para que tenga poder de agarre). En el mercado hay pastas que te ayudan con la mezcla ideal.
Una vez hecho esto pinta con un lápiz la ranura de la cuerda en la cejilla y en el puente, esto hará que las cuerdas se deslicen mejor gracias al grafito.
4. Empezamos a colocar la cuerda en el clavijero, eligiendo bien la clavija a la que pertenece la cuerda que vas a cambiar. Si solo tienes quitada una será fácil la elección.
El nudo es sencillo, solo tienes que meter la punta de la cuerda por el agujero de la clavija y pillarla para que no se escape. La cuerda estará correctamente enrollada si se acerca a la pared por donde se mete la clavija.
5. Cuando hayas enrollado un poco la cuerda colócala en el otro extremo, en el lado del cordal, ya sea en el tensor o directamente en el cordal, en los agujeros o ranuras preparadas para ello.
6. Por último afina la cuerda. ¡¡¡Ten cuidado!!!! Ayúdate de un afinador para no pasarte y romper la cuerda.